Acueducto
  Catedral
  Las Tarascas
Acueducto de Morelia
Doscientas Cincuenta y Tres Razones Para Admirarte.
Por Ariadna P. Páez


Acueducto
El acueducto de Morelia construido con un toque Romano, tiene la particularidad  de extasiar a la ciudadanía con sus imponentes arcos de fina cantera rosa traída de la Loma de Santa María, así como en sus inicios  ser considerablemente funcional para abastecer a la capital con  agua de los Manantiales del Rincón, San Miguel entre otros.  

La antigua Valladolid (hoy Morelia) en los años  de 1785 y 1787, sufría de una drástica escasez de agua, provocando de esta manera enfermedades e  inconformidad en los ciudadanos, fue entonces cuando  el que  era obispo de la ciudad, Fray Antonio de San Miguel tomó la iniciativa para crear una cimentación idónea para resolver el grave problema.

 Esta admirable obra hidráulica que hoy cuenta con 253 arcos y 1,700 m de largo, fue ideada en el siglo XVII, adaptándose a partir de una ya existente, sin embargo la débil estructura de la primera  en 1705 provocó varios derrumbes, por lo que entre 1785 y 1789 para el  suministro ideado  la remodelaron y asimismo la  convirtieron en la que es hoy.  

 El acueducto recorría la antigua Calle Real, conocida actualmente como Francisco I Madero, y  desembocaba en una rústica caja de tubería de barro la cual tenía la capacidad de surtir 30 fuentes públicas y 150 mercedes particulares, no obstante esta creación dejó de funcionar  a fines del siglo XIX por  considerarse antihigiénica, y es por ello que  ahora esta construcción  sirve como el componente perfecto para embellecer la ciudad. 

Por las noches la admirable edificación esta sutilmente iluminada, produciendo un efecto de elegancia conjuntada con la tradición que caracteriza a los mexicanos y de esta manera se  convierte en la fotografía ideal para plasmar en las postales turísticas o en los anuncios publicitarios de la ciudad.

Un agradable paseo por el acueducto es el pertinente para ofrecerte un magnifico momento en esta nuestra bella localidad colonial.    


La Catedral de Morelia
Imponente Belleza.
Por Ariadna P. Páez



Catedral
La majestuosidad de la catedral de Morelia engrandece la popularidad de la ciudad,  la cantera rosa y su estilo barroco la constituyen como uno de los recintos más esplendorosos y asombrosos el cual manifiesta su belleza arquitectónica. Sus dos altas torres declaran su imponente presencia así como su riqueza histórica.    

Esta catedral fue edificada en el siglo XVIII en la época de la colonia española, ideada por el arquitecto Vicenzo Barrochio, y fue el día 6 de mayo de 1660  cuando se colocó la primera piedra, el obispo Fray Marcos Ramírez del Pardo fue el encargado de realizar este acto. La construcción fue coordinada y dirigida por el propio maestro, hasta el año de su muerte (en 1692);  52 años después de este acontecimiento se logró finalizar con este proyecto en 1744.  

La catedral que vemos ubicada en el centro histórico no ha sido la única existente en la ciudad, cuando los eclesiásticos y los poderes civiles de Michoacán fueron trasladados de Pátzcuaro a Valladolid (hoy Morelia), se promovió una catedral, situada en la calles de Corregidora y Abasolo, sin embargo, debido a un incendio y al crecimiento de la población se hizo necesario la creación de otro templo, con un simbolismo mayor.

La catedral en su exterior posee una triple fachada, con retablos labrados, el frente mantiene esculturas que representan la Resurrección, la Devoción de los Pastores y el afecto a los magos. También se localizan estatuas como la de  San Pedro, San Pablo, San Juan Bautista, San Miguel Arcángel entre otras.

En el interior del lugar se mantiene un estilo Dónico, contando con tres naves, y sostenido por 14 columnas, ahí se hallan cuatro hermosas capillas decoradas de retablos neoclásicos.

A pesar de los saqueos a los que se enfrentó esta catedral durante la Guerra de Independencia y la Revolución Mexicana, se conservan grandes e invaluables tesoros, como lo son la Pila Bautismal, la cual esta constituida de fina plata,  algunas pinturas al óleo reproducidas por genuinos artistas como Miguel de la Cabrera y Juan Rodríguez Juárez, y principalmente el órgano Tubular Monumental, formado por seis mil flautas alemanas.

Finalmente se puede decir que la catedral figura como escenario de diversos eventos artísticos y culturales, como lo son el Festival Internacional de Órgano de Morelia y el Festival Internacional de Música de Morelia, los cuales atraen a una gran cantidad de turistas.
   


Las Tarascas
Fuente de la tradición.
Por Ariadna P. Páez y Ahimé Ramírez



Las Tarascas

Morelia cuenta con una gran suma de remembranzas plasmadas en rústicos monumentos,  “Las Tarascas” son parte de este conjunto de grandiosas historias que integran la magia de nuestra capital.

Esta fuente fue edificada en el año de 1937, con la finalidad de  simpatizar con el que era Presidente de México; Gral. Lázaro Cárdenas Del Río, quien tenía una residencia en donde hoy conocemos como el instituto Michoacano de la Juventud y, al ser colocadas a un costado de su casa,  se convirtieron en un seductor regalo, el cual cumplía con su fascinación por la cultura indígena y las mujeres.

Esta polémica construcción no fue del agrado de los ciudadanos, quienes se oponían a la imagen de damas desnudas, no obstante, con el tiempo, comenzaron a reconocerla y a envanecerse de tal belleza.

La fuente de cemento y barro cocido sobre alambrón, decorada con caracoles como representación del hombre (en jeroglíficos nativos) que declaraban su naturaleza artesanal, así como las tres mujeres encarnando a agraciadas princesas indígenas: Atzimba, Eréndira y Tzetzangari, lograron ganarse a la gente con su gran simbolismo.

Según algunos rumores, a petición de la esposa del Ex-Gobernador de Michoacán Agustín Arriaga Rivera, quien molesta por el “descaro” de mostrar a las mujeres descubiertas del pecho, a principios del año de 1967, pidió que este interesante monumento fuera traslado a donde están las instalaciones de la feria, siendo ocupado su espacio, aproximadamente en el año de 1968,  por otra fuente apodada “El Huarache” por su singular forma, sin embargo, la demanda de la sociedad obligo al Estado a que erigieran una acertada réplica de Bronce y tomara el lugar que le correspondía; frente a la plaza Villalongín en el centro histórico.

Actualmente “Las Tarascas” son concebidas como fuente de la abundancia y muestra de la peculiaridad femenina Purhépecha  y pesar de sus diversas leyendas son un ícono de nuestra ciudad, que día a  día  se convierten en el fondo principal de múltiples fotografías de visitantes extranjeros y nacionales, sirviendo también como compañía de las fotos de los recién graduados, consolidándose así como uno de los monumentos más enriquecidos de sabiduría y tradición que integran la riqueza cultural de nuestra hermosa ciudad de Morelia.

   
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